Duelo público en tiempos de coronavirus: comunicado de Feminicidio.net

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Seguidores y seguidoras de nuestras redes sociales,

Periodistas, académicas, lectores y lectoras, mecenas y alumnado de nuestros seminarios y cursos online.

En Feminicidio.net nos unimos al proceso de duelo público. La crisis de la COVID-19 ha dejado hasta hoy, 9 de abril, más de 15.000 muertos en España -según las cifras oficiales- y a falta de reconocer otros miles de decesos causados por el virus.

¿Por qué es necesario un duelo público en estas circunstancias? Porque ante esta catástrofe -de unas dimensiones que nos llevará tiempo asimilar y comprender-, todas esas personas fallecidas no han muerto solo para sus seres queridos sino también para cada uno y una de quienes formamos parte de esta sociedad. No estamos exentos de esa pérdida. El duelo público nos permite solidarizarnos con los familiares de los fallecidos. Es una manera de honrar sus vidas. De acompañar a quienes no han podido abrazar a sus madres, padres, abuelos, hermanos, amigos… antes de morir. De empatizar con el dolor añadido de no poder celebrar el funeral de la persona que amaron.

Expresamos nuestras condolencias y un abrazo virtual a todas las personas que han sufrido una pérdida humana provocada por esta pandemia.

Sabemos que estamos atravesando un trauma social que se manifiesta por el miedo al contagio y a la muerte, la propia y la de nuestros afectos. Por la incertidumbre del paréntesis de un calendario programado que ha saltado por los aires con el confinamiento. Por la angustia de no saber cuáles serán las consecuencias de esta crisis. Por la precariedad económica que lamentablemente alcanzará a millones de personas, que se han quedado sin empleo; o sin ingresos para cubrir mínimamente las necesidades básicas. Lo cierto es que la crisis del 2008 había dejado a un porcentaje importante de la población en situación de precariedad y exclusión social que repercutió y afectó especialmente a las mujeres, que sostenemos y sobrellevamos con mayor peso la cadena de cuidados. Tememos que la crisis por la COVID-19 profundice esta desigualdad estructural.

También queremos expresar a nuestra comunidad que mientras dure la crisis por la COVID-19 no nos sumaremos a convocatorias de manifestaciones o concentraciones, ni participaremos o animaremos desde nuestros canales a participar en ellas. En primer lugar, porque consideramos qué si estamos sobrellevando un duelo público, no es el momento para convocar manifestaciones aunque se celebren dentro de unos meses. Sea sobre la reivindicación que sea y sin perjuicio de que nos parezca conveniente adherirnos a cualquier convocatoria más adelante, una vez superada la crisis del virus.

Nos preguntamos: ¿Es oportuno convocar una manifestación en un escenario en el que hay que extremar todas las precauciones para evitar un rebrote del virus en los meses venideros?

No sabemos en qué situación estaremos en España dentro de unos meses. En el escenario más optimista pronosticado por expertos, la crisis del coronavirus estará controlada pero mientras no exista la vacuna, no se podrá garantizar la inmunidad de grupo. Por lo tanto, una manifestación puede representar un potencial riesgo de propagación del virus COVID-19. Es de suponer que en ese escenario no se concederán permisos para manifestaciones y que, de hacerlo, muchas de las potenciales asistentes podrían sufrir estrés postraumático social por haber atravesado los efectos de la pandemia y, de asistir, asumirían un riesgo potencial de contagio del virus. En ese escenario dudamos de que el objetivo principal de una manifestación se logre: reunir a un grupo numeroso de personas.

Asumamos que no volveremos pronto, ni siquiera en unos meses, a la normalidad. La normalidad que conocíamos hasta ahora ya no existe. Y es mejor que así sea. Porque olvidar no es una opción. Especialmente, no lo es para nosotras, que basamos nuestros proyectos en la construcción de la memoria histórica de las mujeres. La crisis del coronavirus ha trastocado nuestra percepción de la realidad y debemos aprender a reflexionar comunitariamente sobre nuevas formas de adaptación social para convivir con el virus y sus consecuencias, hasta que llegue la vacuna o se encuentre un tratamiento que acabe con la letalidad de la enfermedad.

Mientras tanto toca cuidarnos, toca buscar otras formas de movilización y demandas públicas de nuestras reivindicaciones.

Exploremos juntas y juntos esas nuevas formas de protesta y demandas sociales.

Mientras tanto, aprovechemos el confinamiento. Reflexionemos sobre el cambio de paradigma. Esta es una oportunidad para instaurar un sistema social que ponga la vida en el centro. Hagámoslo de una vez, es urgente y necesario. Pongámosle fecha de caducidad al patriarcado capitalista.

¡Seguimos! Con esperanza, fuerza y el ánimo suficiente para celebrar la erradicación del coronavirus cuando llegue y continuar transformando el mundo.

Graciela Atencio y equipo de Feminicidio.net

Giorgia O’Keeffe, Oriental Poppies (1928)
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