Aquí puedes consultar el índice del libro ‘Violación grupal en España. Contexto, memoria social, análisis de casos 2016-2024 y prevención’ y acceder a cada capítulo. Recuerda que también puedes consultar y descargar la versión en PDF.
El Punto Violeta forma parte del enfoque en las políticas públicas que sitúa la violencia machista como un problema estructural que requiere de la implicación del conjunto de la sociedad para acabar con ella. En esta guía ofrecemos recomendaciones básicas para su implementación, con el objetivo de garantizar una atención adecuada en un espacio seguro para las mujeres.
Feminicidio.net ha recabado información de fuentes hemerográficas de 364 agresiones sexuales múltiples con víctimas de sexo femenino en España, que son la muestra de nuestro estudio de casos, en el periodo 2016-2024. Esta labor de recopilación es también parte del compromiso del Observatorio con la memoria social de las víctimas.
Por Ana de Blas. Feminicidio.net ha analizado 364 agresiones sexuales múltiples con víctimas de sexo femenino en España en el periodo 2016-2024, a partir de fuentes hemerográficas. De modo general, observamos la alta violencia de estas agresiones, llegando al feminicidio documentado en dos ocasiones. El 68% de los casos, casi 7 de cada 10, constan como violaciones. En más de la cuarta parte, el 28%, se identificó al menos un agresor menor de edad. El porcentaje de agresiones con víctimas menores es aún mayor: un 32%.
Por Ana de Blas. La cuantificación de la violencia sexual es un reto difícil. La OMS señala que las estimaciones más precisas sobre su prevalencia son las obtenidas mediante encuestas de victimización. La Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2019 revela que en España el 12,4% de las mujeres que han sufrido violencia sexual fuera de la pareja afirma que en alguna de las agresiones sexuales participó más de una persona.
Por Marian Álvarez. Desde 2016, tras la violación grupal de La Manada, los delitos contra la libertad sexual comenzaron a tener más cabida en los medios de comunicación, con algunos notables cambios desde el punto de vista informativo, atendiendo a los cambios sociales, institucionales y legislativos. Sin embargo, la cobertura de los medios continúa presentando carencias y sesgos como los que se analizan en este capítulo.
Por Tasia Aránguez. La cultura digital ha exacerbado la cosificación y la explotación sexual de las mujeres bajo la apariencia de empoderamiento. El consentimiento no garantiza la autonomía sexual de las mujeres, ya que está condicionado por una desigualdad sistémica. Tras el disfraz de la libre elección, las mujeres son empujadas hacia una “pendiente resbaladiza” de sumisión a las normas patriarcales.
Por Ana de Blas. Hasta el presente, los consensos sociales sobre qué es y qué no es violencia sexual, cómo se sanciona, han funcionado para apuntalar el dominio masculino. Este texto pretende enunciar un marco, centrado en nuestro país en los últimos ocho años, que nos ayude a conceptualizar las violaciones grupales como política sexual. Es necesaria una “nueva historia” que tenga en cuenta la vivencia real de las mujeres: la violación grupal es una forma de terrorismo sexual misógino.
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