El cebo digital: nuevas formas de captación y control en la explotación sexual
Un reportaje de Ana de Blas
– ¿Tienes OnlyFans?
– ¿Quieres un Sugar?
– “Si necesitas ayuda, escríbeme por privado”.
Mensajes como estos pueden ser un cebo digital. Pueden ser lanzados desde un perfil falso por un hombre del entorno de su presa, por un desconocido, por servidores automatizados. Incluso desde una granja de bots, con paredes llenas de teléfonos y una inteligencia artificial imitando conversaciones humanas. Si la víctima contesta, como un pez que tira del sedal, en ese momento clave se pone en marcha la maquinaria de la captación, pero hace falta toda una economía política de la explotación sexual antes y después de ese punto en la trama. Mujeres, adolescentes, niñas y niños son las víctimas directas; hombres adultos, incluidos los dueños de las plataformas que se lucran, son los explotadores. Trabajadoras sociales, formadoras e investigadoras desvelan las estrategias digitales de captación y control para la explotación sexual: una forma de violencia machista con una gran transformación que ha multiplicado su alcance.
Engaño y dependencia
¿Cómo actúan estos nuevos proxenetas? Camila Navarrete, trabajadora social del equipo del proyecto Desactiva la Trata de Diaconía [1], explica las mecánicas más frecuentes. “Suele ser mediante alguien del entorno más cercano, o a través de medios digitales y en concreto las redes sociales y videojuegos”. Y puede darse la confluencia de ambas vías, ya que “lo online y lo físico están directamente relacionados”. El explotador puede conocer a la víctima y a través de perfiles digitales simular ser otra u otras personas. El mismo captador puede ejercer un rol de acoso y simular un papel protector, a la vez, sin que ella sepa quién es.
“Cuando vamos a diferentes centros con población muy joven, les preguntamos: ¿cuántas cuentas tenéis? Tienen diversidad de cuentas y por cada una de las plataformas. En Instagram o en TikTok pueden llegar a tener hasta cinco, seis o siete cuentas diferentes”. Los captadores aprovechan la exposición que la víctima pueda tener en redes sociales para controlar, coger fotos, recoger información y luego utilizarla para manipularla.
“Si no quieres que te siga o no quieres que vea determinadas cuestiones tuyas, me hago otro perfil, me hago pasar por otra persona y así me aceptas y puedo verlo. En términos de explotación e incluso de trata, a veces vemos esta técnica de perfiles que se presentan como una persona de apoyo, alguien que te está preguntando, alguien que siempre está pendiente de ti y crea un vínculo. Pero por otro lado, hay perfiles que te hacen sentir mal, acosándote, enviándote fotos. Entonces se genera este paralelismo: por un lado soy quien te está acosando, el que te está violentando, pero por otro lado soy quien te está apoyando y ayudando para generar esta relación de dependencia”. Con esta dinámica, se crea una falsa intimidad, se van traspasando los límites de las víctimas y se crea una dependencia emocional.
Los captadores aprovechan la exposición que la víctima pueda tener en redes sociales para controlar, coger fotos, recoger información y luego utilizarla para manipularla.
La pornoprostitución en el capitalismo de plataformas
Medios digitales que se usan son Instagram, TikTok, X, Telegram, WhatsApp, Discord, aplicaciones de citas, o plataformas de videojuegos con chat, estos últimos, un foco de captación de menores y de intercambio de material de abuso sexual infantil. “La digitalización no cambia el delito, pero sí multiplica la velocidad, el alcance y el anonimato de la captación”, explica Camila Navarrete.
La investigadora Lydia Delicado, profesora en la Universidad de Alicante, profundiza en las transformaciones derivadas de la digitalización, como la hibridación de pornografía y prostitución, la aparición de nuevas formas de explotación y el papel de las plataformas [2]. La experta impartió un Seminario online con la Escuela Abolicionista Internacional el 4 de mayo, disponible en YouTube. La industria de la explotación sexual “es un gigante en esta era global”, advierte, con una gran transformación en los últimos cinco a ocho años.
Desde el análisis feminista que elabora Lydia Delicado, la pornografía se entiende como una prostitución filmada, comercializada en estos momentos en circuitos digitales, con nuevos modos de producción. La profesora explica cómo el “modelo OnlyFans” es la consecuencia de la diversificación de la industria pornográfica: anteriormente se filmaba de forma profesional, en estudios, y se distribuía en un soporte físico. Después se introdujo el vídeo en canales digitales, pero a partir de los años 2015 y 2016 se inicia este nuevo formato, como una manera de autoproducir pornografía, un contenido individualizado.
Esta transformación forma parte del llamado “capitalismo de plataforma” [3], referido a las actividades de las empresas tecnológicas que nos rodean. En este modelo, una plataforma o base se usa como software y otros actores llevan a cabo sus negocios, los datos se usan como materia prima y la gestión automatizada depende de un algoritmo. El diseño de estos algoritmos, que dan mayor o menor visibilidad, obedece a los intereses de los dueños de las plataformas.
Su dinámica se asocia a relaciones laborales freelance, basadas en pequeños encargos o tareas, con extrema flexibilidad y en muchos casos extrema precariedad. La jurista Tasia Aránguez llama “uberización de la pornografía” [4] a este falso emprendimiento de las mujeres, como falsas autónomas. “Es la chica la que aporta la cámara de su móvil o su ordenador, la que pone la habitación, el vestuario y la idea. La joven también aporta el producto, con la característica esencial y distintiva de que el producto es ella”, explica.
La escalada de crueldad de la pornografía
El algoritmo de los nuevos proxenetas prioriza las prácticas con precio más alto, de modo que las más violentas reciben un pago mayor, con la consiguiente coacción a las mujeres. Otra forma de coaccionarlas son las puntuaciones y reseñas que hacen los propios demandantes. Como subraya Lydia Delicado, cuando ellas no han querido hacer o bien lo que dicta el algoritmo o bien lo que el demandante exige, se las desbanca de la posición más visible.
“Asistimos a una tendencia que se centra en mujeres aceptando prácticas de crueldad extrema”, observa, citando el caso de Lily Philips, una joven presentada como “estrella de OnlyFans”, objeto de un gang bang extremo con 100 hombres en 24 horas, que utilizó como estrategia de marketing la idea de elevar el “reto” a 1.000 hombres en un día. Las imágenes de la mujer llorando y lo violento del caso provocaron peticiones de cierre de la plataforma. Según publicó Newsweek en enero de 2026, Lily Philips ha anunciado un cambio personal de inspiración religiosa [5]. Bajo la aparente «libertad de elección» de Phillips, el análisis feminista observa una profunda alienación, soledad y las secuelas psicológicas de una industria patriarcal y violenta.
El algoritmo de los nuevos proxenetas prioriza las prácticas con precio más alto, de modo que las más violentas reciben un pago mayor, con la consiguiente coacción a las mujeres.
“En la economía política de la producción de contenido pornográfico, las mujeres están en las periferias globales como proveedoras de cuerpos y de emociones. Cuerpos que son baratos y que participan en la acumulación de riqueza de los propietarios de las plataformas, esos proxenetas digitales”, afirma la investigadora. La reducción de los costes de producción ha sido fabulosa para la industria pornográfica. Actualmente, la pornoprostitución funciona como un circuito de presencia en múltiples redes sociales para ganar suscriptores y visibilidad, y las citas de prostitución con los puteros forman parte de estos circuitos.
Cazadores y pescadores
Los métodos que utilizan los captadores básicamente son de dos tipos: hunting, caza en inglés, y fishing, pesca. La caza es ir directamente a contactar con la víctima, y la pesca consiste en publicar anuncios en grupos esperando a que alguien pique. ¿Y cuál es el cebo? Suele ser una oferta de trabajo o una relación amorosa. Como nos aclara Camila Navarrete, la experta de Desactiva la Trata, es similar al manual del maltratador: “Hay muchas mecánicas dentro de lo online que utilizan herramientas de maltrato psicológico. Y aquí vemos control, vemos manipulación, vemos simular una relación que no existe…”
Una vez creada la dependencia, que es control, es más fácil avanzar al plano sexual o simular una relación. Ella comparte su ubicación, sus datos personales, sus fotos, porque piensa que tiene un novio online. Y él le ofrece que tal plataforma o tal empresa es una herramienta que les va a permitir a ambos, como pareja en una estrategia común, conseguir muchísimo dinero.
Las redes como Instagram facilitan la opción de compartir localización y saber la de todas las personas alrededor. Muchas chicas ni siquiera se lo cuestionan, porque piensan que lo hace todo el mundo y, al contrario, no hacerlo es lo sospechoso: en este contexto, “la intimidad es algo que genera sospecha”, reflexiona. “Hoy en día no pensamos: ¿hasta qué punto esto vulnera mi intimidad? ¿Hasta qué punto es algo que yo no quiero realizar?»
“Hay muchas mecánicas dentro de lo online que utilizan herramientas de maltrato psicológico. Y aquí vemos control, vemos manipulación, vemos simular una relación que no existe…”
De catfishers y loverboys
Laura Pedernera, pedagoga, formadora de la Escuela Abolicionista Internacional, nos explica también cómo la captación online no afecta sólo a las más jóvenes y no siempre es para explotación sexual: puede tratarse de una estafa emocional y económica a víctimas adultas. Así funciona el catfishing, con mensajes que les llegan a mujeres adultas, donde un falso perfil atractivo para ellas les hace un “bombardeo de amor”. También en el catfishing pueden usar la relación para obtener imágenes íntimas y luego chantajear a la víctima.
“El loverboy de toda la vida o el padrote –si hablamos de determinadas zonas de México–, ese proxeneta que, en lugar de pegar, enamora, que sabe encontrar los puntos que hacen vulnerable a una chica, obviamente sigue existiendo”, continúa Laura Pedernera. Con esa relación sexo-afectiva, genera dependencia emocional antes de comenzar a explotar sexualmente. La tecnología ayuda a los nuevos proxenetas: la red de arrastre es mucho mayor, “se le amplía mucho el espectro. Antes tenía que ir bar por bar, plaza por plaza buscando chicas vulnerables”.
Sobre la caza y la pesca digitales, la cacería es más activa, apunta. “Es, por ejemplo, ir paseando por todos los perfiles en redes sociales buscando potenciales muchachas a las que explotar, básicamente en OnlyFans, aunque también en la prostitución física. Les dicen con lo guapa que eres, con todos los seguidores que tienes… si tienes un Instagram con un millón de seguidores puedes poner allí tu Only, y con que se te vayan un cuarto de ellos… porque además a los tipos les gusta muchísimo pagar por ver a una que conocían de antes”.
Traspasar los límites
Esta es otra de las dianas del negocio de la explotación sexual, antes y ahora: el incentivo en el rol masculino de traspasar los límites de las mujeres. De ahí el interés por llevar a este terreno a una modelo, una actriz. Además, la noticia de que actrices famosas tengan su cuenta blanquea y normaliza este negocio. La especialista recuerda el caso de Bella Thorne, una actriz de la factoría Disney que se hizo viral cuando abrió una cuenta en OnlyFans en 2020. Según la BBC, en una semana facturó dos millones de dólares en la plataforma [7]. En su trayectoria está el haber sido víctima de abuso sexual infantil antes de los 14 años, ser extorsionada con fotos sexuales y dirigir una película pornográfica [8]. Una visión no edulcorada de este caso nos muestra a una niña abusada, una adolescente altamente expuesta y una joven que antes de los 23 años había hecho facturar a tres gigantes, Disney, OnlyFans y PornHub, los dos últimos en el centro de la industria de la explotación sexual. [9]
la noticia de que actrices famosas tengan su cuenta en OnlyFans blanquea y normaliza el negocio.
Por otra parte, el fishing –la pesca– es una estrategia más pasiva, al poner como cebo anuncios falsos de trabajo. ¿Dónde?: “Ofertas de empleo fraudulentas se pueden poner en cualquier lado. En portales de empleo que ya existan o inclusive crear un portal de empleo de cero”. Con esta técnica también se engaña a mujeres inmigrantes para la trata laboral en el empleo doméstico. De ahí se puede pasar al abuso sexual, con la impunidad que da no poder hacer una inspección en un domicilio o en un piso para la prostitución sin orden judicial.
“Ahora ya no les quitan el pasaporte como antes”, subraya: las desnudan, les hacen fotos y vídeos sexuales y las amenazan con difundir esas fotos. Esta sextorsión es un delito de chantaje y una forma de violencia sexual. No sólo son nuevas tecnologías para la captación: también se usan para el control. Por ejemplo, con amenazas digitales o con un geolocalizador en el móvil, el proxeneta “ya no necesita saber si está parada en la esquina”, aclara la formadora.
El ciclo de lo grande a lo pequeño
El equipo de Diaconía describe un ciclo de la explotación sexual con cuatro elementos interconectados: publicidad, captación, control y explotación. “La publicidad es todo lo que vemos a través de redes sociales; la captación es el cómo se hace ese contacto directo, cómo de plataformas más grandes suelen pasar a plataforma más pequeñas. Por ejemplo, en TikTok escriben un chat directo o un comentario. Ahí puede ya derivar a una conversación unilateral o bidireccional, siempre está esta estrategia de lo grande a lo pequeño”.
La fase de la publicidad puede ser un anuncio, y está también la publicidad más o menos explícita que hacen influencers –“mira cuánto dinero estoy ganando”–. La captación puede comenzar con un mensaje directo como “Hola, quiero ser tu Sugar Daddy”. O con una entrevista por un falso trabajo de modelo, de camarera, de empleada de hogar. O con un comentario en alguna publicación de la víctima en la que escriben “si quieres ayuda, escríbeme por privado”.
Cuando la chica contesta, ya hay un vínculo directo. Esto, que existía en la trata sexual clásica, se está perfeccionando. Camila Navarrete nos describe la trampa: “Hoy en día ya no es solamente en contextos muy vulnerables o muy empobrecidos, sino que a cualquier persona le puede llegar este tipo de mensaje. ¿Y dónde está el juego? En que cuando responde, hay un vínculo con esa persona. Entonces se pone en marcha toda la maquinaria de la manipulación psicológica, que es el preocuparse por ella, el ver cómo está, porque a lo mejor no gana tanto o le preocupa el tema de la vivienda, tiene una situación en casa vulnerable, está pasando por un momento difícil. Y él va a ser esa persona que ayuda, que apoya, que de repente le dice: ¿por qué no te pones a trabajar en esto, que da muchísimo dinero? Y le habla de cualquier tipo de plataforma online de venta de contenido, de ofertas de trabajo que acaban siendo una explotación sexual”.
La captación puede comenzar con un mensaje directo como “Hola, quiero ser tu Sugar Daddy”. O con una entrevista por un falso trabajo.
Menores expuestas, adultos en la sombra
Otra puerta de captación para la explotación sexual, comercial o no, son los chats de videojuegos. “Los explotadores se hacen pasar por chicos, se meten en los chats con las chicas jugadoras –que casi siempre son menores–, les cuentan: qué bien juegas, pareces un tío, no pareces una chica, me encanta tu forma de jugar… y luego las sacan fuera de esos chats a redes privadas, a Instagram, a WhatsApp”.
En esas redes privadas pueden básicamente hacer dos tipos de grooming o captación de menores: el que es para obtener vídeos o fotos sexuales del menor, y otro cuya finalidad es tener un encuentro físico. Son diferentes tipologías delictivas si la víctima es menor de dieciséis años. En este grooming, los niños varones víctimas, incluso de 11 ó 12 años, son menos precavidos que las chicas, porque tienen menos miedo.
La formadora nos indica que incluso hay plataformas de suscripción de fans que permiten la monetización a menores, como BrandArmy, “un OnlyFans para menores, donde no se puede hacer pornografía, pero sí contenido como probarse ropa”. Nos recuerda el caso de Piper Rockelle, una “influencer infantil” estadounidense que siendo menor abrió una cuenta en BrandArmy gestionada por su madre –con un padre ausente desde antes de que ella naciera–. Nada más cumplir los dieciocho años, Piper lanzó un perfil en OnlyFans, arrastrando a sus seguidores. Su historia y el oscuro papel de su madre como gestora de la explotación infantil crearon una fuerte controversia y una demanda judicial contra la madre, presentada por otros actores infantiles y resuelta con un acuerdo económico de 1,85 millones de dólares [10]. Depredadores masculinos constituyen hasta el 92% de la audiencia de las adolescentes “creadoras de contenido”. [11]
BrandArmy es “un OnlyFans para menores», donde no se puede hacer pornografía, pero sí contenido como probarse ropa.
Por si no teníamos suficiente, Pedernera nos habla de exitosas plataformas dedicadas al sugardating, la conocida modalidad que capta a una menor o una chica muy joven para un depredador mayor, en las que no siempre hay transacciones en dinero, sino en forma de regalos o una especie de mentorías. Una menor puede tener saldo en una plataforma y ese no es un obsequio visible para padres o tutores: una señal más difícil de rastrear.
En este “machocapitalismo” digital en el que las mujeres y su intimidad son el producto, existe hasta una plataforma diseñada para la compra venta de ropa interior usada, Sofia Gray, es decir, un mercado online para adultos fetichistas. Oficialmente, Sofía Gray no admite cuentas de menores, aunque sus controles de verificación han sido objeto de crítica como poco efectivos. En los dos últimos años, la Unión Europea ha dado pasos para endurecer estos controles para proteger a los menores, en el marco de la Ley de Servicios Digitales. [12]
Sobre la situación de las menores tuteladas, los tratantes no sólo se ubican a las puertas de los centros. “Sabemos que hay espacios dentro de centros de acogida o protección de menores que ya tienen casos de captación de menores por “agencias” de OnlyFans”, revelan las expertas.
OnlyFans, plataforma proxeneta
OnlyFans funciona como una plataforma proxeneta: así lo han advertido con un informe específico desde la Federación de Mujeres Jóvenes, y también la jurista Tasia Aránguez, tal como recogíamos en Geoviolenciasexual [13]. Las cuentas anuales revelan el alto crecimiento de esta empresa fundada en 2016, cuya matriz, Fenix International [14], reside en el Reino Unido. En 2024 tenía 4,6 millones de “creadoras” y más de 377 millones de “fans”. También en 2024, el beneficio después de impuestos del grupo se elevó a 520 millones de dólares.
Aunque hay una parte de acceso gratuito, OnlyFans funciona básicamente como un sitio online en el que una persona ofrece contenido privado a cambio de dinero. Las modalidades de pago son múltiples: suscripciones, propinas, mensajes de pago, pay-per-view, emisiones en vivo, servicio de coaching, canales cruzados, promociones, gestores virtuales. Esta empresa es la más conocida, pero no la única en una constelación de plataformas de explotación sexual.
En OnlyFans la plataforma se lleva un 20% de cada transacción. Y del restante 80%, si hay “agencias” se llevan también un porcentaje, a negociar. Esa negociación dependerá de si la mujer ya tiene seguidores previos o de su potencial como “mercancía sexual”. Sea cual sea el acuerdo, es ella quien está expuesta, con su cara, su cuerpo. Y son las violencias asociadas a estar expuesta las que también utilizan para controlarlas. Otras veces les cobran por orientarlas, por hacer un curso para venderse mejor, o les generan deudas que no paran de aumentar. Mientras, la víctima no se reconoce como tal y puede pensar que ella ha decidido emprender este camino.
No todo son aplicaciones de suscripción. “Ahora mismo hay también muchos grupos de Telegram organizados donde se publicitan mujeres e incluso se venden perfiles de mujeres”, señala Camila Navarrete. Y aunque sabemos que si el putero puede encontrarlos, la policía también puede, las expertas nos señalan la falta de herramientas legales para iniciar una investigación, sin una denuncia concreta a una persona física.
En plataformas tipo OnlyFans, o Fansly –su principal competidor directo–, un fenómeno frecuente son los “casi dieciocho”, o dieciocho recién cumplidos, como perfiles muy demandados, nos advierte la experta en trata. En otros casos las niñas reciben mensajes preguntándoles si abrirán un OnlyFans cuando cumplan dieciocho años: “A chicas menores de edad se les escribe en chats directos o en comentarios “¿Tienes OnlyFans? ¿Quieres un Sugar? Mándame un mensaje directo”. Hay todo un entrenamiento desde que son menores de edad y tienen una red social”. “Creo que el perfil de personas que van a entrar dentro del ciclo de esta pornoprostitución va a aumentar considerablemente… además es lo que les venden: que es el momento, ahora cuando tienes dieciocho, para meterte en estas plataformas”.
“Ahora mismo hay también muchos grupos de Telegram organizados donde se publicitan mujeres e incluso se venden perfiles de mujeres”
Las webcams y los proxenetas «mánager»
La principal diferencia entre el modelo de suscripción tipo OnlyFans y las webcams es que en estas últimas el vídeo se emite en directo, no pregrabado. Otra diferencia es el precio: para el demandante, la suscripción mensual a una plataforma es más barata.
¿Cómo se convence a una chica para que se haga webcamer? “Para que una webcamer gane dinero tiene que ser conocida”, nos explica Laura Pedernera. En uno u otro modelo, para “posicionarlas” entran en escena los “mánager” y las “agencias”, términos limpios y empresariales para los explotadores sexuales de nuevo cuño. “Hay casas con habitaciones hiperdecoradas donde están las webcamers transmitiendo 24/7. Muchas casas de prostitución se reconvirtieron en casas de webcams.” En este punto, recordamos que en España ni la tercería locativa ni el proxenetismo no coactivo están prohibidos.
Ponla en bikini: Inteligencia Artificial más allá del caso Grok
A comienzos de año, Grok, la aplicación de inteligencia artificial de X, con una simple instrucción del usuario sobre una imagen –“Grok, ponla en bikini; ponla en bikini a cuatro patas”– generó tres millones de imágenes sexualizadas en apenas once días [15]. Más de 23.000 de estas deepfakes eran de menores: una cada 41 segundos. El propio dueño de la red, Elon Musk, difundió la “broma”. La inquietud que generó fue tal que la plataforma tuvo que poner límites, ante las amenazas de varios gobiernos. No es sólo el caso Grok, sino un problema de escala industrial: en 2025 aumentaron un 26% los vídeos de abuso generados por IA respecto al año anterior.
Las posibilidades de la inteligencia artificial con usos abusivos son amplias, mientras la protección legal se queda atrás. Así, hay plataformas en las que se pueden crear personajes virtuales para interactuar, como la popular Character.AI o Fanvue, que permite a a los usuarios monetizar sus “modelos virtuales”. Desarrollar una dependencia emocional puede ser muy peligroso para los menores, como revela el caso de Sewel Setzer, un adolescente de catorce años que se suicidó tras interactuar obsesivamente en Character.AI, en conversaciones íntimas y sexuales con un chatbot que él mismo configuró como el personaje Daenerys, de Juego de Tronos. Un caso demandado judicialmente por la madre del menor, que consideró abuso sexual infantil esta relación adictiva del chico con la máquina. En enero de 2026 la empresa llegó a un acuerdo en esta y otras demandas por daños a la salud mental. [17].
Vulnerabilidades y riesgos
¿Y quién es más vulnerable para estos cebos digitales? Camila Navarrete es clara: «Quien lo necesite». No hay un perfil, sino más bien una suma de vulnerabilidades, algo en lo que coincide Laura Pedernera. Cualquier persona que esté buscando un trabajo, o en un momento de crisis personal. O que haya sufrido abusos, violencia dentro del entorno familiar, soledad sentida… “Mucha de esta manipulación ya se ve dentro de un ciclo de violencia de género y sabemos que esta violencia no entiende ni de clase, ni de origen, ni estatus económico. Es un poco lo mismo: cuantas más vulnerabilidades te atraviesen, más riesgo tienes”.
Lo que tienen en común las víctimas es que son mujeres y menores, concluyen las expertas. Observan un crecimiento en menores en general, tanto niños como niñas, que cuentan con dispositivos desde edades muy tempranas. La precariedad, la falta de redes de apoyo, el haber sufrido abusos en la infancia o adolescencia, el chantaje tras compartir imágenes sexuales, las fugas del hogar o de los centros de menores, no son factores predictores pero sí son factores de riesgo, explica Pedernera. También las historias previas de violencia, la baja autoestima, la necesidad de validación constante. Y señala cómo la pornografía ha multiplicado la demanda y normalizado prácticas violentas, de riesgo, de humillación o fetichismo.
Lo que tienen en común las víctimas es que son mujeres y menores, concluyen las expertas. Observan un crecimiento en menores, que cuentan con dispositivos desde edades muy tempranas.
En definitiva, la creciente digitalización de la explotación sexual trae una batería de consecuencias: diversificación, bajada de la edad, hipersexualización de las mujeres y sexualización de las niñas, difuminado entre pornografía y prostitución. Para el proxeneta, una desfiguración del perfil clásico, redes de explotación flexibles, más impunidad, facilidad para simular, monitorización constante, acceso masivo a potenciales víctimas y demandantes. Para el prostituidor, mayor anonimato, invisibilidad. Las desigualdades estructurales por sexo, clase, estatus migrante, edad, siguen en la base.
Lo que no cambia es que los perpetradores y “consumidores” siguen siendo hombres, subrayan. “El riesgo no está en un perfil de mujer, sino en el perfil del tratante. Que se presenta como un hombre que considera que las mujeres estamos a su merced, que somos mercancía, que ejerce un control emocional, sexual, físico y económico”, incide la trabajadora social.
¿Qué necesita una mujer para salir de esta situación? Estabilidad económica, vivienda, sanidad, trabajo… para empezar, las bases materiales de la existencia. Pero ¿qué más hay en la raíz?¿Cuál es la socialización, el esquema de valores que hace que las mujeres sean una mercancía, digital o analógica? Además de tener una herramienta que permite hacerlo, se necesita pensar que es “algo que hace todo el mundo”: hay discursos que normalizan la violencia sexual, el control de la sexualidad y el cuerpo de las mujeres, en una sociedad que sigue siendo patriarcal.
NOTAS:
[1] Diaconía es una entidad social de origen e identidad protestante, posicionada en España como una ONG de referencia en intervención social. El Proyecto Desactiva La Trata está conformado por Natalia Colmenar, David Santos, Angélica Hernández, Elia Gaona y Camila Navarrete. Redes sociales: @desactivalatrata. Más información en la documentación de este Episodio, con enlaces a materiales de este proyecto.
[2] Delicado, Lydia (4-5-2026). Escuela Abolicionista Internacional. “Seminario Online: La Pornografía Digital en el Capitalismo de Plataforma”. https://www.youtube.com/watch?v=pJLUwZWDKkI
[3] Srnicek, Nick (2018). Capitalismo de Plataformas. Ed. Caja Negra.
[4] Aránguez, Tasia (2023). “OnlyFans. La uberización de la pornografía”. En Ensayos ciberfeministas (pp.99-119) Editorial Dykinson. https://www.researchgate.net/publication/376807665_Onlyfans_La_uberizacion_de_la_pornografia
[5] Collins, Alice (2-1-2026).“OnlyFans Star Lily Phillips Speaks Out After Baptism Video Goes Viral”. Newsweek. https://www.newsweek.com/onlyfans-star-lily-phillips-speaks-out-after-baptism-video-goes-viral-11296985
[6] Peiró, Patricia (29-1-2025). “Reconstrucción del crimen de Morata de Tajuña: “Perdí a mi familia por estos señores y los maté””. El País. https://elpais.com/espana/madrid/2025-01-29/reconstruccion-del-crimen-de-morata-de-tajuna-perdi-a-mi-familia-por-estos-senores-y-los-mate.html; Marín, Teresa (dir) (28-5-2025). “La estafa del amor”. En Portada. RTVE. https://www.rtve.es/play/videos/en-portada/portada-estafa-del-amor/16599280/
[7] Russon, Mary-Ann (2-10-2020). “Bella Thorne en OnlyFans: la controversia entre las trabajadoras sexuales de la plataforma por la irrupción de la actriz”. BBC. https://www.bbc.com/mundo/noticias-53994412
[8] (5-9-2020). “Bella Thorne: la ex chica Disney que dio un giro en su vida e hizo saltar la banca de una app erótica”. Clarín. https://www.clarin.com/internacional/bella-thorne-ex-chica-disney-dio-giro-vida-hizo-saltar-banca-app-erotica_0_URAPOOxVj.html
[9] Respers, Lisa (10-1-2028). “Fans rally around Bella Thorne after sexual abuse revelation”. CNN. https://edition.cnn.com/2018/01/09/entertainment/bella-thorne-sexual-abuse/index.html
[10] Sobre el caso de Piper Rockelle, véase la investigación de Amy Kaufman y Jessica Gelt para Los Angeles Times: https://www.latimes.com/entertainment-arts/story/2022-12-18/piper-rockelle-youtube-child-labor-lawsuit; https://www.latimes.com/entertainment-arts/tv/story/2025-04-11/bad-influence-netflix-documentary-takeaways; https://www.latimes.com/entertainment-arts/story/2024-10-10/youtube-influencer-piper-rockelle-mother-lawsuit-settlement; y la serie de Netflix: https://www.netflix.com/tudum/bad-influence-the-dark-side-of-kidfluencing
[11] Blunt, Khaterine (15-6-2024). “The Influencer Is a Young Teenage Girl. The Audience Is 92% Adult Men”. The Wall Street Journal. https://www.wsj.com/tech/young-influencers-instagram-meta-safety-risks-6d27497e
[12] Comisión Europea (29-4-2026). https://digital-strategy.ec.europa.eu/es/library/commission-sets-out-common-approach-eu-wide-age-verification-technologies; véase también: https://digital-strategy.ec.europa.eu/en/policies/digital-services-act; texto de la DSA: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32022R2065
[13] De Blas, Ana (8-5-2024). “OnlyFans, una nueva forma de explotación sexual”. Geoviolenciasexual. https://geoviolenciasexual.com/onlyfans-una-nueva-forma-de-explotacion-sexual/
[14] Fenix International Limited. Información del Gobierno británico sobre la empresa en: https://find-and-update.company-information.service.gov.uk/company/10354575/filing-history
[15] Bigas, Nuria (25-2-2026). “IA y explotación sexual: cuando un clic genera millones de imágenes de abuso”. Universitat Oberta de Catalunya. https://www.uoc.edu/es/news/2026/ia-explotacion-sexual-grok-x-uoc
[16] https://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/Noticias-Judiciales/Imponen-la-medida-de-libertad-vigilada-durante-un-ano-a-los-15-menores-acusados-de-manipular-y-difundir-imagenes-de-menores-desnudas-en-Badajoz
[17] Rissman, Kelly (24-10-2024). “The disturbing messages shared between AI Chatbot and teen who took his own life”.The Independent. https://www.independent.co.uk/news/world/americas/crime/ai-chatbot-lawsuit-sewell-setzer-b2635090.html; Duffy, Clare (13-1-2026). CNN. “Character.AI and Google agree to settle lawsuits over teen mental health harms and suicides”. https://edition.cnn.com/2026/01/07/business/character-ai-google-settle-teen-suicide-lawsuit


