Por Ana de Blas. Hasta el presente, los consensos sociales sobre qué es y qué no es violencia sexual, cómo se sanciona, han funcionado para apuntalar el dominio masculino. Este texto pretende enunciar un marco, centrado en nuestro país en los últimos ocho años, que nos ayude a conceptualizar las violaciones grupales como política sexual. Es necesaria una “nueva historia” que tenga en cuenta la vivencia real de las mujeres: la violación grupal es una forma de terrorismo sexual misógino.
Etiqueta: #MeToo
La directora y guionista Juana Macías estrena en cines este mes de noviembre Las chicas de la estación. Una película protagonizada por adolescentes en el sistema de tutela de menores, que habla de desarraigo, violencia y explotación sexual, aunque también de amistad y supervivencia. Una historia dura basada en hechos reales que nos desafía para lograr que ellas puedan tomar las riendas de su futuro.
En la Cuarta Ola feminista la lucha contra la violencia sexual ocupa un lugar primordial. Esta lucha es, en otras palabras, la vindicación de nuestra libertad sexual, como premisa de una vida digna y una sociedad igualitaria. “Cultura de la violación” es el concepto que nos ayuda a entender y describir las formas en que la sociedad culpabiliza a las víctimas y disculpa a los agresores.




